En el verano de 2010 colaboré en la realización del videoclip para la canción “Tendremos que esperar”, del cantante del grupo Deluxe, Xoel López. Javier Sanromán, director del videoclip, me encargo la dirección de Arte del proyecto. Fue una experiencia muy enriquecedora, y una oportunidad increíble para aprender nuevas posibilidades de expresión gráfica. A pesar de que la productora discográfica había dotado el proyecto con escasos recursos económicos (o precisamente por ello), el videoclip se realizó con mucha creatividad y el resultado fue más que digno. La decisión de mezclar imagen real en blanco y negro con fondos creados con técnica de collage digital fue, en mi opinión, muy acertada. Las animaciones de los fondos se hicieron de forma artesanal en “Animatic”, en menos de un mes. El ambiente surrealista, de ensoñación, que Xoel nos pidió para su video creo que fue logrado. Muestro aquí el video en su formato final y algunos de los fondos que cree con técnica de collage digital en multicapa para poder ser animados.

Perdido entre los engranajes del tiempo

El reloj de cucú cósmico

La luna en cuarto menguante

Mapa de los engranajes del tiempo

Galeria de los relojes infinitos

Isla desierta en el océano del tiempo

Marejadilla de las horas

La hora de la Reina de Corazones

Se abre la casa del reloj cósmico

Balcón abierto al infinito cósmico

Para que Javier Sanromán pudiera preparar la producción del video dibujé un story board técnico. En estos primeros dibujos ya estaba descrita gráficamente toda la acción del video, los planos y encuadres. La versión final se diferenció muy poco del story board.

Y por último, una de las animaciones en formato GIF que se utilizó durante el montaje final del video. Es la lágrima en forma de número que escurre por la mejilla de Eva y cae sobre el paraguas de Xoel durante la canción. El mar de números, la lluvia de números, las esferas de los relojes y los engranajes, y los demás elementos de los fondos hacen siempre referencia al tema central de la canción: el paso del tiempo como única medicina para curar las heridas del amor.

 

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